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Olores


N.A: ((( Antes de leer este relato quiero advertirle queridísima/o lector/a que en el ratito que estuve escribiendo este relato estuve a punto de vomitar en numerosas ocasiones, si me aceptas un consejo te diré que no lo leas.)))

No creo que sea un enfermo, solo soy alguien especial o diferente a las demás, una persona con un gusto atípico y no muy bien visto por esta sociedad, cada uno tiene sus manías y costumbres joder, hay a quien le gusta el olor de una tarta de chocolate recién horneada, o a quién le encanta el olor a mojado del campo después de una lluvia, están incluso los que les gusta el olor a gasolina y rueda quemada, y ni esconden esos gustos ni son tratados como locos ni nada por el estilo, esta sociedad es una mierda no entiendo porqué tengo que ocultar a todo el mundo que me encanta el olor a carne putrefacta.

La primera vez que pude percibir ese maravilloso olor fue hace muchos años, cuando solo era un crío, dando un agradable paseo con mi abuelo por el verde y limpio campo muy a las afueras de mi ciudad, encontramos una charca formada durante el invierno, nos acercamos por simple y llana curiosidad. Una mínima e insignificante brisa en la cara nos golpeó con fuerza ese aroma inigualable, mi abuelo en el momento empezó a retroceder con las manos en la cara tosiendo y gritando que nos largáramos de allí, yo no podía, me acerque mas y mas hasta llegar al filo de la charca, allí vi un caballo muerto, semi hundido en el lodo y con su cuerpo bastante podrido, me impresionó ver como estaba lleno de agujeros y estos a su vez totalmente repletos de moscas, gusanos y mas bichos diferentes, su piel parecía una fina tela, y se le podía ver algunos huesos asomando en distintas partes del cuerpo, quise acercarme mas pero en ese momento mi abuelo me agarró de los hombros y me sacó con rapidez de la charca, dijo algo que me haría comprender rápidamente que debía guardar mis sensaciones postmorten en secreto, -¿Estas loco?.

Los años fueron pasando y las ocasiones en las que pude percibir ese peculiar e inconfundible olor fueron frecuentándose cada vez mas y mas. Algunas veces salía al campo en busca de animales muertos, otras lo hacía en la ciudad, por los contenedores de basuras, alcantarillas… y otras simplemente las provocaba yo, algo tan sencillo como comprar carne en el supermercado y dejarla unos días al sol, evidentemente no en mi casa con mis padres y hermanos, no estoy loco, lo hacía en una obra abandonada relativamente cerca de mi barrio, cuando la carne estaba llena de gusanos y con una especie de espuma blanca envolviéndola era el momento adecuado para inspirar con fuerza. Quiero dejar claro que nunca he tocado directamente carne podrida, solo con guantes y mucho menos he comido, solo me gusta el olor y la imagen en si, coño que no estoy loco.

. En realidad algo de preocupación si que tengo en este tema, la adicción, estoy literalmente enganchado a oler carne putrefacta, soy un yonki de esta sensación, eso me ha llevado a hacer muchas locuras, como matar animales para poder olerlos, lo paso bastante mal cuando acabo con ellos pero el final es todo un placer.
Empecé con ratas y pájaros, mas tarde gatos y perros, y e llegado a matar incluso vacas, buscando cada vez un olor mas y mas fuerte, el problema es que ha medida que pasa el tiempo mi cuerpo me pide olores nuevos y sobre todo uno especial que jamás había olido y siempre quise, la carne humana.

No te preocupes, no he matado a nadie, no estoy loco.


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