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ángel, sangre y luz.



Mi nombre es Javier, y os voy a contar la historia más trágica y conmovedora que me ha ocurrido jamás.


Mi madre estaba enferma, tenía una enfermedad terminal.
Nunca en la vida he querido tanto a alguien como a mi madre y pienso que nunca seré capaz de querer a alguien como la he querido a ella, solamente le quedaban 15 días de vida y yo sentía que cuando ella muriese mi mundo se derrumbaría.
Quise sacarla del hospital y hacer que sus sueños más anhelados se hiciesen realidad pero no pude por causa de su extrema debilidad, por eso pasaba todas la noches con ella en una cama de sabanas blancas y demasiado mullida, nunca me había sentido tan impotente y tan triste, sin embargo ella parecía feliz e incluso maravillada de estar en sus últimos días. Siempre me decía que había tenido una vida maravillas y que cuando muriera lo haría satisfecha y orgullosa de la vida que había tenido.
Día tras día veía como se iba debilitando, como la luz de sus ojos se iba apagando poco a poco.
Una noche se despertó con un grito y cuando me levante a preguntarle que le pasaba solo pudo decir una cosa: marga
Su cuerpo estaba sudoroso, temblaba como nunca lo había hecho antes. La expresión de su cara se veía asustada.
La pregunte que cual era la causa de aquel grito, pero ella solo pudo decir las siguientes palabras: ángel, sangre y luz.
Finalmente conseguí que se tranquilizara y que se durmiese, pero yo no lo hice, no podía de dejar de pensar en esas tres palabras, pero el sueño me pudo y me dormí.
Cuando desperté ví que mi madre no estaba y salí corriendo de la habitación a buscarla pero como no la encontré llame a una enfermera que me ayudo a buscarla.
La hallamos en la habitación de un paciente del hospital, inconsciente, tirada en el suelo.
La trasladamos a la habitación.
Cuando despertó la preguntamos que si recordaba algo de lo que había pasado pero no obtuvimos respuesta alguna. Los médicos examinaron a mi madre y se dieron cuenta de que algo estaba mal... Las cuerdas vocales de mi madre habían desaparecido. Ella estaba intacta, no tenía ni un solo rasguño... ¿qué demonios había asado? Los médicos no encontraban ninguna pista de como había podido pasar eso... yo no entendía nada... mi madre había perdido su sonrisa, su felicidad... estaba indiferente, no se movía de la cama, no quería comer, nunca iba al baño... era como un muerto viviente. La expresión de su cara era siempre la misma pasara lo que pasara... A veces me pregunto si realmente esa persona era mi madre... Yo no sabía qué hacer. Algo había pasado esa noche, algo que exterminó el Alma de mi madre e hizo que muriera antes de tiempo, que sus sentimientos y emociones se esfumaran... Tenía que regresar a esa habitación... ¿era casualidad que la hubieran encontrado ahí? o por lo contrario tenia que ver con la desaparición del alma de mi madre, así como de su voz...
No lo sabía pero estaba dispuesto a averiguarlo.
Esa misma noche, al asegurarme de que mi madre estaba durmiendo me fui a la habitación 841.
Entré sin hacer el menor ruido, pero la puerta se cerro de golpe.
La señora que estaba tumbada no se entero. Pero se movió de lado. Me fije en su cabello húmedo sin mirar al suelo me acerque, note algo en el suelo, pensaba que era agua, pero para mi desgracia no lo era, era sangre...
Mire en todas direcciones buscando el origen de aquella sangre, hasta que vi un charco enorme que estaba al lado de la cama, me puse a seguirlo, me llevo hasta el baño, en concreto en la ducha y vi a mi madre tirada en el suelo de la ducha inconsciente, y alarmado llame a los médicos, la trasladaron a su habitación y la examinaron.
No la había pasado nada...
Pero... ¿por qué había ido a parar a la habitación 841? y ¿Porque estaba rodeada de sangre si no le había pasado nada?
No lo entendía.
A la mañana siguiente me puse a investigar. Fui de nuevo a la habitación de aquella señora tan extraña. Cuando llegue, la habitación estaba completamente vacía. Salí por la puerta y me fijé en el número del cuarto: 841, no me había equivocado.
Una enfermera con aspecto serio se acercó hacia mí y me pregunto que si era pariente de doña Marga. Mentí. La enfermera me puso una mano en el hombro y con semblante amargo me dio la noticia. La señora había muerto. Cuando la encontraron la noche anterior, decía la enfermera, estaba completamente mojada, y, lo más extraño aún: decapitada.
-Parece que se ha suicidado.- dijo la enfermera. -Pero la tarde antes de morir...- Hizo una pausa para tragar saliva, parecía nerviosa.- esa tarde me dio un mensaje para un tal Javier Medina Fernández, ¿es usted?
Me quedé pálido. Aquella señora a la cual no conocía de nada, me había dejado un mensaje antes de morir... a mí...
Conteste que yo era Javier.
-Me lo temía.- susurró mirándome de arriba a abajo.- Tienes que detenerle, el demonio, Lucifer, el tenebroso, el rey de los infiernos... Él me llevará esta noche a mí, lo sé, puedo sentirlo. Tu madre es la última que falta. Sálvala, sálvala.
La enfermera rompió a llorar.

- Cuando me dijo eso pensé que estaba diciendo tonterías sin sentido pero... empecé a investigar... me enteré de lo de su madre, la señora Fernández y... No pude evitar comenzar a pensar que podría tener sentido lo que Marga... Y luego paso lo de anoche... Yo... Estoy dispuesta a ayudarle a resolver este misterio Medina.




--Próximamente, el desenlace--



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